Filosofía “Lean”, hacia un óptimo manejo de recursos

Carlos Miguel Aizaga

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El aprovechamiento óptimo de los recursos disponibles, trátese de materias primas, talento humano o bienes de capital, es una meta común en cualquier organización, sin importar el sector en el que se encuentre, aún más, en entornos económicos adversos donde los costos impactan con mayor fuerza sobre el beneficio final y donde el elemento tiempo juega un rol fundamental ante la devaluación y la presión inflacionaria.

La idea más popular con respecto a la minimización de desperdicios, se enmarca en un concepto que se conoce mundialmente como mejora continua, la misma tiene por objeto la mejora de cada uno de los procesos de la industria mediante la revisión constante de los problemas que van suscitando durante su desarrollo, a fines de mejorar cada vez más la ejecución de los mismos.

A su vez, dicho concepto deriva la filosofía “lean” (esbelto, magro o ágil traducido al castellano), originaria de Japón durante los años 50, pero popularizada mundialmente a partir de los noventa con la publicación de libro “The Machine that changed the World” (de la autoría de James P. Womack, Daniel T. Jones, Daniel Roos), el cual se reseña la historia de la producción “lean” y como la industria automotriz japonesa revolucionó el sector a través de su aplicación.

La concepción de desperdicio desde la perspectiva “lean” parte del termino japonés “MUDA”, que significa despilfarro y abarca “específicamente toda aquella actividad humana que absorbe recursos, pero no crea valor: fallos que precisan rectificación, producción de artículos que nadie desea y el consiguiente amontonamiento de existencias y productos sobrantes”, donde la reducción y eliminación de costes relacionados con los desperdicios es el principal objetivo.

Por otro lado, la filosofía también destaca la necesidad de conocer a fondo elementos claves como, el ritmo de la demanda (en cuanto a preferencias del consumidor y estacionalidad), así como temas logísticos (transporte y gestión de inventarios), el flujo de producción y el seguimiento constante a los estándares de calidad.

No obstante, no debe malinterpretarse bajo un único enfoque basado en reducciones de costes, ejemplo de esto, puede verse a través del indicador que genera el estudio de relaciones con proveedores que realiza la OEM (Original equipment manufacturer), que pondera la percepción de las relaciones de los proveedores de autopartes con las empresas automotrices, a partir del mismo, se ha evidenciado que mantener relaciones honestas, y efectivas con los proveedores, impactan significativamente en los procesos productivos de las automotrices, y que al final del día, conducen a mayores utilidades que las que se generan “exprimiendo” a aliados.

A pesar de que requiere mentoría especializada, liderazgo, educación, disposición al cambio y fuerte disciplina para ser internalizada en su totalidad, considerar adoptar una visión más “lean”, en alguno de nuestros procesos, puede traducirse en mayores beneficios y un mejor aprovechamiento de recursos escasos.

Se hace referencia a: “Filosofía lean y gerencia de operaciones: El caso de las empresas de Ambato, Ecuador” https://bit.ly/2H1u6So, Lean Manufacturing In Crisis? https://bit.ly/2QDoLk4 y “Toyota Rises, Everyone Else Falls in OEM-Supplier Relations Study” https://bit.ly/2SMTixI

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