Daniela M. Oropeza Feo

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El valor de algún objeto puede resultar en la utilidad, belleza, componente emocional o importancia que se le dé a dicho objeto.

Por muy visionario que fuese, posiblemente Eric Yuan jamás imaginó que su compañía proveería una de las herramientas más usadas por las empresas alrededor del mundo y que presentaría una forma completamente disruptiva de trabajar.

Las videoconferencias por Zoom se hicieron parte del día a día de millones de ejecutivos, quienes, en vista de una coyuntura puntual, optaron por continuar operando gracias a la virtualidad que ofrecía una plataforma desconocida para muchos.

A finales de 2020, de acuerdo a una encuesta de Deloitte, a 54% de aquellos trabajadores trabajando de manera remota les gustaría seguir laborando más seguido desde sus hogares una vez que las restricciones por la pandemia sean totalmente levantadas. Y siendo honestos, aunque la vacunación en muchas partes del mundo sea una realidad, la aparición del COVID-19 ha hecho que la forma de trabajo tal y como era conocido, adquiriese unas dimensiones que poco a poco han ido pasando de temporales a permanentes.

La virtualidad permitió un replanteamiento en cuando al trabajo por objetivos y no por horas, entregables, reuniones múltiples (y un mayor agotamiento mental con ello) y una redimensión de procesos y espacios en cuanto a su uso eficiente.

A pesar de problemas de conexión de internet, las videoconferencias llegaron y continuarán por un largo tiempo acompañándonos, por lo que vale la pena preguntarse, ¿qué viene después del Zoom?

De acuerdo a la Revista Forbes, más allá de todo lo que la Inteligencia Artificial plantee, donde aplicaciones como Kumospace and Hopin buscan humanizar de cierta forma esa virtualidad, se estima que, lo que manejaremos de ahora en adelante es un rediseño del modelo híbrido. Según Chris Torella de Pickerel Pie Entertainment “ahora, con nuevas herramientas de software virtual y una mejor comprensión de cómo integrar lo virtual con lo presencial, las reuniones híbridas pueden conectar a ambas audiencias y obtener los beneficios de los formatos virtuales y presencial”

Para David Michels aunque hoy no se puede saber cómo se desarrollará el año, existen tres preguntas para avanzar hacia un enfoque híbrido y maximizar lo mejor de las experiencias virtuales mientras se recuperan algunos de los beneficios de la interacción en persona. Plantear al propósito de la reunión (¿puede ser un email o amerita reunirse?), quiénes deben asistir, qué se va a discutir y cuál sería la mejor forma, son elementos que ayudan a definir mejor ese modelo híbrido que se plantea.

Las reuniones del futuro se perfilan como data driven, eficientes, imparciales, inclusivas y accesibles, cuyo toque humano depende de los mismos participantes, y en cuanto a esto, la adaptación resulta un elemento intrínseco de ese futuro.

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