—Eso
es mentira, y la prueba de que no dice la verdad
son los negocios que está ofreciendo a las empresas
petroleras multinacionales.
Las tres islas venezolanas, La Orchila, La Blanquilla
y Los Monjes, que entregó a empresas extranjeras
para que exploren posibles yacimientos petroleros,
el proyecto Mariscal Sucre, que puso en manos de
trasnacionales muy conocidas, y las concesiones
que está dando en la zona en reclamación para que
exploten yacimientos minerales.
—¿Cómo
define entonces el modelo de este Gobierno?
—Es
una montaña rusa entre el capitalismo y el nacional
socialismo, con una máscara bolivariana.
Así
también fue Perón, que inició su gestión en 1946,
cuando heredó una importante masa de reservas internacionales,
que eran de casi 20 millardos de dólares al cambio
de hoy. En su primer período se siguió una política
fuertemente expansiva y simultáneamente se nacionalizaron
los ferrocarriles y los puertos, que estaban en
manos de europeos, mientras Perón prometía que se
cortaría los brazos si dejaba entrar al capital
extranjero.
Chávez hizo lo mismo. Recuerde cuando Estados Unidos
envió ayuda después de la tragedia de Vargas y él
les dijo que regresaran.
Pero
todo cambió en la segunda fase, cuando Perón recibió
a las multinacionales con un abrazo, el mismo que
le da Chávez a Venamcham, la cámara que reúne a
las empresas americanas en el país.
—¿El
Gobierno le debe sus resultados económicos al capitalismo?
—En
el primer semestre de 2004, el producto interno
creció 23,1%, el petrolero 28,5% y el no petrolero
20,8% . Se calcula que para el final del año el
PIB total habrá aumentado entre 10% y 12% . El repunte
venezolano es solamente comparable con China, que
viene creciendo a esa tasa en los últimos 25 años,
después de que el comité central del partido comunista
aprobó libertades económicas para que cada quien
instale el negocio que quiera. Ellos se definen
como un país con dos sistemas, pero el capitalismo
es el más dinámico y el responsable del crecimiento
económico, cosa que no pasa en Cuba, por cierto.
—¿Quiere
decir que su diagnóstico de la gestión del Gobierno
es positivo?
—Jorge
Giordani, que fue mi alumno en el Cendes, diseñó
un plan de desarrollo que tenía una serie de metas
en dos lapsos. El primero, según Chávez, sería de
plata y el segundo de oro. Debo decir que de una
manera consolidada este primer quinquenio de Chávez
presentó una caída del PIB per cápita superior a
15% . Eso ocurrió durante un lapso en el que el
precio promedio del barril de petróleo fue de 35
dólares, es decir, cuando el Gobierno tuvo 300 mil
millones de dólares para administrar un paisito
de 25 millones de habitantes.
Este
es el peor desempeño económico de los últimos 50
años.
—¿Dónde
está ese dinero que recibió Chávez en los últimos
años?
—Eso
ya lo consumió la burocracia, y la teoría económica
dice que el consumo no se reproduce.
—¿Qué
significa entonces que Venezuela sea el país con
mayor crecimiento este año en América Latina?
—Si
el PIB aumenta 10% en 2004, esta es sin duda una
alta cifra de crecimiento, pero en nuestra opinión
no sostenible, porque no se trata de una recuperación,
sino de un rebote estadístico.
—
El ministro de Finanzas, Tobías Nóbrega, dice que
ese concepto de rebote estadístico no existe.
—El
lenguaje de Nóbrega de estos días no se ajusta con
el que utilizaba cuando era un economista neoliberal.
Mis líneas de investigación marxistas me dicen que
lo único que no existe es ese concepto de reservas
excedentarias, que los asesores económicos de Chávez
inventaron para presionar al Banco Central cuando
necesitaron financiar urgentemente las misiones.
Luego
los diputados de la Asamblea decidieron que mejor
era crear un nuevo paradigma económico, como si
eso fuera soplar y hacer botella, y resolvieron
el problema, cuando Pdvsa envió un oficio al ente
emisor para aclarar que se quedaría, no con un millardito
como dijo Chávez al principio, sino con los ingresos
petroleros de junio, julio y agosto, que según fuentes
confiables, suman 4,6 millardos de dólares. Eso
abrió el boquete de las llamadas misiones, financiadas
enteramente desde Pdvsa.
—¿Podría
explicarle al ministro Nóbrega qué es un rebote
económico?
—Se
produce cuando una economía crece sin inversión.
Eso es lo que está pasando. Las cifras indican que
la inversión actual representa apenas 13% del PIB,
y es en su mayoría pública. En el primer período
de Carlos Andrés Pérez la inversión llegó a 35%
del PIB. Esto es consecuencia del desgarramiento
de las instituciones, tanto públicas como privadas,
y de la decisión que tomó el Gobierno, por razones
de poder, de destruir 61% del parque industrial.
Lo que hoy existe es un cementerio de empresas.
—¿Cómo
un presidente latinoamericano puede recaudar el
doble de votos después de cinco años de pésima gestión?
—Chávez
recapacitó en junio de 2003, cuando se dio cuenta
de que perdería el referéndum. Decidió crear las
misiones, que servirían para ayudar a la gente pobre
adoctrinándola, diciéndole que los anteojos que
le regalaron los pagó el Gobierno. Eso estimuló
su popularidad.
Pero
la devoción por este líder está montada sobre una
montaña de pobreza, que pasó de 55% a 70% en 5 años.
Así que el santo de vestir, el divino Bolívar, no
es en este momento otro que el barril de petróleo,
porque las misiones se pagan con cargo a Pdvsa.
—¿Puede
sobrevivir la industria petrolera después de asumir
ese compromiso?
—El
problema de este Gobierno es que su política petrolera
se resume en baja producción y altos precios. Una
tesis de corto plazo, característica del populismo.
Pero
el hecho de que en estos días sólo funcionan 60
de los 130 taladros de la industria petrolera, quiere
decir que están quebrando a la gallina de los huevos
de oro.
—
Esas trasnacionales petroleras podrían colaborar
con el Gobierno, en vista de que no tienen aparente
afiliación política.
—En
este momento las empresas asociadas a Pdvsa aportan
un millón de barriles diarios a la suma total de
2,6 millones diarios que Pdvsa produce realmente.
Eso quiere decir, que 40% de la producción petrolera
ya está en manos de trasnacionales. Estamos en medio
de la apertura petrolera que inicio Caldera y que
Chávez ha ratificado.
—¿Por
qué el mayor crítico del capitalismo es el Presidente
favorito de las multinacionales petroleras?
—La
Constitución que este Gobierno redactó dice que
el Estado se reserva la propiedad de los hidrocarburos.
Lo mismo aclara la Ley de Hidrocarburos, que se
promulgó con los poderes de la Ley Habilitante.
Pero a las multinacionales no les interesan las
acciones de Pdvsa. Sólo les interesa obtener petróleo
a un precio rentable. Esa es la condición que les
importa: que el Estado aporte 51% de la inversión,
porque a ellos sólo les toca invertir 49% . Y no
hay que olvidar que en la época de Caldera, cuando
cayeron los precios del petróleo y Pdvsa no tenía
dinero para dar su parte en la producción asociada,
las multinacionales cerraron los pozos inmediatamente.
Lo
mismo que le pasó a Perón.
—¿Cómo
caen los líderes populistas?
—Perón
subió al poder por un golpe de Estado, porque era
militar y después hizo elecciones y las ganó constitucionalmente,
como Chávez. Mantuvo su popularidad hasta que se
acabó el oro que acumuló durante la guerra en la
que Argentina permaneció neutral.
Eso
duró cuatro o cinco años, porque todos los populistas
que no saben estimular la producción caen cuando
se acaba la plata.
—
En el referéndum revocatorio vino al país Eduardo
Galeano ¿Por qué este uruguayo no ve esa similitud
entre Chávez y Perón?
—Galeano
es mi amigo y escribió su libro Las Venas Abiertas
de América Latina en mi casa, frente a una botella
de ron. Eduardo es chavista, porque él no sabe lo
que pasa en Venezuela, gracias a que la mano larga
de Chávez ha financiado la prensa internacional.
—¿No
cree entonces que Chávez pueda sobrevivir a una
caída de los precios del petróleo?
—No
puede. Chávez trabaja para perpetuarse en el poder,
y por eso los programas sociales ahora son irreversibles
y se financian con el ingreso extra que recibe Pdvsa,
una industria a la que le abrieron un boquete violando
los principios de la Ley del BCV. Lo mismo le pasó
a Perón y a todos los regímenes socialistas, se
desplomaron por su ineficiencia económica. Pero
en el caso de Argentina debo aclarar que se creó
una devoción al
peronismo que sigue hasta hoy.

2-09-04
El camino del diálogo
El
Gobierno, preocupado por su legitimidad, comenzó
a tender puentes para el entendimiento. El empresariado,
preocupado por la economía, hizo lo propio. Ahora,
el camino del diálogo está abierto. La primera parada
fue VenAmCham. El resultado fue un diálogo práctico,
en el cual se llegó a un acuerdo para hacerle seguimiento
a determinados puntos”, según dijo Antonio Herrera
Vaillant, vicepresidente de esa organización. El
diálogo continuará con las seccionales de Fedecámaras,
en Bolívar y Zulia, hasta que el gobiernmo pueda
sentar, sin condiciones a Fedecámaras en Caracas.