Semana: 31/08/2004 | 06/09/2004

 

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05/09/2004 HÉCTOR SILVA MICHELENA: Este es el peor desempeño económico de los últimos 50 años
Chávez es el populista más grande de América Latina después de Perón

El economista llegó a la conclusión de que el modelo económico de Chávez es una montaña rusa entre el capitalismo y el nacional socialismo, que se conjugan sólo para sostenerlo en el poder. Asegura que ese logro se acabará apenas se reduzca la avalancha de dólares que recibe la revolución, como le sucede a los regímenes socialistas

CORINA RODRIGUEZ PONS ENTREVISTA

Apenas el economista Héctor Silva Michelena se enteró de que la entrevista tenía el propósito de descifrar cuáles serán los nuevos lineamientos anticapitalistas de la revolución bolivariana después de la ratificación de Hugo Chávez en el poder, sacó de su maletín un libro que, dijo, será muy útil. De reojo se lee el título: La economía argentina, de Aldo Ferrer. El experto busca rápido una página determinada y con la mano estira la encuadernación para evitar que el ejemplar se cierre. El capítulo escogido es “La segunda fase del gobierno peronista”.

“Nos tenemos que ver en este espejo”, asegura el economista, que sigue una línea de investigación marxista y un enfoque neoinstitucional.

“Voy a suscribir una afirmación de la revista The Economist de hace unos días: Chávez es el populista más grande de América Latina después de Juan Domingo Perón. Para mí eso es totalmente cierto”.

— El Presidente anunció en la Plaza Caracas que va a sustituir el capitalismo por otro modelo ¿Cuáles son las alternativas?

—Eso es mentira, y la prueba de que no dice la verdad son los negocios que está ofreciendo a las empresas petroleras multinacionales.

Las tres islas venezolanas, La Orchila, La Blanquilla y Los Monjes, que entregó a empresas extranjeras para que exploren posibles yacimientos petroleros, el proyecto Mariscal Sucre, que puso en manos de trasnacionales muy conocidas, y las concesiones que está dando en la zona en reclamación para que exploten yacimientos minerales.

—¿Cómo define entonces el modelo de este Gobierno?

—Es una montaña rusa entre el capitalismo y el nacional socialismo, con una máscara bolivariana.

Así también fue Perón, que inició su gestión en 1946, cuando heredó una importante masa de reservas internacionales, que eran de casi 20 millardos de dólares al cambio de hoy. En su primer período se siguió una política fuertemente expansiva y simultáneamente se nacionalizaron los ferrocarriles y los puertos, que estaban en manos de europeos, mientras Perón prometía que se cortaría los brazos si dejaba entrar al capital extranjero.

Chávez hizo lo mismo. Recuerde cuando Estados Unidos envió ayuda después de la tragedia de Vargas y él les dijo que regresaran.

Pero todo cambió en la segunda fase, cuando Perón recibió a las multinacionales con un abrazo, el mismo que le da Chávez a Venamcham, la cámara que reúne a las empresas americanas en el país.

—¿El Gobierno le debe sus resultados económicos al capitalismo?

—En el primer semestre de 2004, el producto interno creció 23,1%, el petrolero 28,5% y el no petrolero 20,8% . Se calcula que para el final del año el PIB total habrá aumentado entre 10% y 12% . El repunte venezolano es solamente comparable con China, que viene creciendo a esa tasa en los últimos 25 años, después de que el comité central del partido comunista aprobó libertades económicas para que cada quien instale el negocio que quiera. Ellos se definen como un país con dos sistemas, pero el capitalismo es el más dinámico y el responsable del crecimiento económico, cosa que no pasa en Cuba, por cierto.

—¿Quiere decir que su diagnóstico de la gestión del Gobierno es positivo?

—Jorge Giordani, que fue mi alumno en el Cendes, diseñó un plan de desarrollo que tenía una serie de metas en dos lapsos. El primero, según Chávez, sería de plata y el segundo de oro. Debo decir que de una manera consolidada este primer quinquenio de Chávez presentó una caída del PIB per cápita superior a 15% . Eso ocurrió durante un lapso en el que el precio promedio del barril de petróleo fue de 35 dólares, es decir, cuando el Gobierno tuvo 300 mil millones de dólares para administrar un paisito de 25 millones de habitantes.

Este es el peor desempeño económico de los últimos 50 años.

—¿Dónde está ese dinero que recibió Chávez en los últimos años?

—Eso ya lo consumió la burocracia, y la teoría económica dice que el consumo no se reproduce.

—¿Qué significa entonces que Venezuela sea el país con mayor crecimiento este año en América Latina?

—Si el PIB aumenta 10% en 2004, esta es sin duda una alta cifra de crecimiento, pero en nuestra opinión no sostenible, porque no se trata de una recuperación, sino de un rebote estadístico.

— El ministro de Finanzas, Tobías Nóbrega, dice que ese concepto de rebote estadístico no existe.

—El lenguaje de Nóbrega de estos días no se ajusta con el que utilizaba cuando era un economista neoliberal. Mis líneas de investigación marxistas me dicen que lo único que no existe es ese concepto de reservas excedentarias, que los asesores económicos de Chávez inventaron para presionar al Banco Central cuando necesitaron financiar urgentemente las misiones.

Luego los diputados de la Asamblea decidieron que mejor era crear un nuevo paradigma económico, como si eso fuera soplar y hacer botella, y resolvieron el problema, cuando Pdvsa envió un oficio al ente emisor para aclarar que se quedaría, no con un millardito como dijo Chávez al principio, sino con los ingresos petroleros de junio, julio y agosto, que según fuentes confiables, suman 4,6 millardos de dólares. Eso abrió el boquete de las llamadas misiones, financiadas enteramente desde Pdvsa.

—¿Podría explicarle al ministro Nóbrega qué es un rebote económico?

—Se produce cuando una economía crece sin inversión. Eso es lo que está pasando. Las cifras indican que la inversión actual representa apenas 13% del PIB, y es en su mayoría pública. En el primer período de Carlos Andrés Pérez la inversión llegó a 35% del PIB. Esto es consecuencia del desgarramiento de las instituciones, tanto públicas como privadas, y de la decisión que tomó el Gobierno, por razones de poder, de destruir 61% del parque industrial. Lo que hoy existe es un cementerio de empresas.

—¿Cómo un presidente latinoamericano puede recaudar el doble de votos después de cinco años de pésima gestión?

—Chávez recapacitó en junio de 2003, cuando se dio cuenta de que perdería el referéndum. Decidió crear las misiones, que servirían para ayudar a la gente pobre adoctrinándola, diciéndole que los anteojos que le regalaron los pagó el Gobierno. Eso estimuló su popularidad.

Pero la devoción por este líder está montada sobre una montaña de pobreza, que pasó de 55% a 70% en 5 años. Así que el santo de vestir, el divino Bolívar, no es en este momento otro que el barril de petróleo, porque las misiones se pagan con cargo a Pdvsa.

—¿Puede sobrevivir la industria petrolera después de asumir ese compromiso?

—El problema de este Gobierno es que su política petrolera se resume en baja producción y altos precios. Una tesis de corto plazo, característica del populismo.

Pero el hecho de que en estos días sólo funcionan 60 de los 130 taladros de la industria petrolera, quiere decir que están quebrando a la gallina de los huevos de oro.

— Esas trasnacionales petroleras podrían colaborar con el Gobierno, en vista de que no tienen aparente afiliación política.

—En este momento las empresas asociadas a Pdvsa aportan un millón de barriles diarios a la suma total de 2,6 millones diarios que Pdvsa produce realmente. Eso quiere decir, que 40% de la producción petrolera ya está en manos de trasnacionales. Estamos en medio de la apertura petrolera que inicio Caldera y que Chávez ha ratificado.

—¿Por qué el mayor crítico del capitalismo es el Presidente favorito de las multinacionales petroleras?

—La Constitución que este Gobierno redactó dice que el Estado se reserva la propiedad de los hidrocarburos. Lo mismo aclara la Ley de Hidrocarburos, que se promulgó con los poderes de la Ley Habilitante. Pero a las multinacionales no les interesan las acciones de Pdvsa. Sólo les interesa obtener petróleo a un precio rentable. Esa es la condición que les importa: que el Estado aporte 51% de la inversión, porque a ellos sólo les toca invertir 49% . Y no hay que olvidar que en la época de Caldera, cuando cayeron los precios del petróleo y Pdvsa no tenía dinero para dar su parte en la producción asociada, las multinacionales cerraron los pozos inmediatamente.

Lo mismo que le pasó a Perón.

—¿Cómo caen los líderes populistas?

—Perón subió al poder por un golpe de Estado, porque era militar y después hizo elecciones y las ganó constitucionalmente, como Chávez. Mantuvo su popularidad hasta que se acabó el oro que acumuló durante la guerra en la que Argentina permaneció neutral.

Eso duró cuatro o cinco años, porque todos los populistas que no saben estimular la producción caen cuando se acaba la plata.

— En el referéndum revocatorio vino al país Eduardo Galeano ¿Por qué este uruguayo no ve esa similitud entre Chávez y Perón?

—Galeano es mi amigo y escribió su libro Las Venas Abiertas de América Latina en mi casa, frente a una botella de ron. Eduardo es chavista, porque él no sabe lo que pasa en Venezuela, gracias a que la mano larga de Chávez ha financiado la prensa internacional.

—¿No cree entonces que Chávez pueda sobrevivir a una caída de los precios del petróleo?

—No puede. Chávez trabaja para perpetuarse en el poder, y por eso los programas sociales ahora son irreversibles y se financian con el ingreso extra que recibe Pdvsa, una industria a la que le abrieron un boquete violando los principios de la Ley del BCV. Lo mismo le pasó a Perón y a todos los regímenes socialistas, se desplomaron por su ineficiencia económica. Pero en el caso de Argentina debo aclarar que se creó una devoción al peronismo que sigue hasta hoy.


 

 

2-09-04 El camino del diálogo

El Gobierno, preocupado por su legitimidad, comenzó a tender puentes para el entendimiento. El empresariado, preocupado por la economía, hizo lo propio. Ahora, el camino del diálogo está abierto. La primera parada fue VenAmCham. El resultado fue un diálogo práctico, en el cual se llegó a un acuerdo para hacerle seguimiento a determinados puntos”, según dijo Antonio Herrera Vaillant, vicepresidente de esa organización. El diálogo continuará con las seccionales de Fedecámaras, en Bolívar y Zulia, hasta que el gobiernmo pueda sentar, sin condiciones a Fedecámaras en Caracas.


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isaez@venamcham.org


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