
13/03/2006
Fernando Sánchez Arias // Re-evolución Laboral
IMAGINEMOS
EMPRESAS sin horarios que cumplir, donde las oficinas
han sido sustituidas por cubículos y salas de reuniones,
donde los sueldos fijos han sido sustituidos por
compensación variable basada en objetivos logrados,
donde la gente es evaluada por sus resultados y
no por el tiempo que pasa en la empresa, donde no
hay jefes sino líderes y coaches, donde no hay paredes
sino espacios abiertos, donde la ejecución mecánica
ha sido sustituida por un desempeño creativo, productivo
y rentable; y donde se vende más y se gasta menos.
Esa imagen, por muy utópica que luzca va formando
parte de una nueva realidad de mercado que ya está
y que vino para quedarse.
Así
lo afirmaron tres expertos que el Comité de Recursos
Humanos de Venamcham invitó a su acostumbrado evento
anual de Perspectivas Laborales, celebrado la semana
pasada en Caracas. Paúl Rosillón, ex presidente
de la Asociación Venezolana de Gestión Humana (ANRI)
y actual presidente de la Federación Iberoame ricana
de Gestión Humana; Aurelio Concheso, ex presidente
de Consecomercio y reconocido empresario venezolano;
y Luigi Valdés, consultor mexicano, director del
Centro de Aprendizaje Organizacional de México,
compartieron con la audiencia los desafíos que enfrentan
las empresas, sus directivos y en especial los profesionales
de gestión humana ante una nueva realidad.
Rosillón, Concheso y Valdés, comparten un piso común:
las organizaciones privadas y del gobierno que deseen
subsistir y permanecer en mercados cambiantes y
llenos de incertidumbre como los actuales, no pueden
seguir en la fantasía de manejar sus factores de
producción con enfoques, prácticas y metodologías
que pudieron ser efectivos en un momento histórico,
pero que en la actualidad ya no son válidos.
Al
observar las características de organizaciones exitosas
en rentabilidad y que a la vez habían sido reconocidas
entre los mejores lugares para trabajar, destaca
un factor coincidente: la presencia de unidades
de gestión humana que actúan como socios estratégicos
del negocio, apoyando a los líderes en la alineación
emocional de la gente con la tarea y los objetivos
estratégicos. Directivos que se despidan del paradigma
de "gerenciar el recurso humano" y abracen el de
"liderar el talento humano".
09/03/2006
Marco legal impide creación de empleos
Representantes
del sector privado señalaron los peligros que produce
en el ambiente laboral venezolano la generación
de nuevos puestos de trabajo, según explicaron en
el marco del foro "La re-evolución laboral del siglo
XXI" organizado por la Cámara Venezolano-Americana
de Comercio e Industria (Venamcham).
Aurelio
Concheso, en representación de Fedecámaras, explicó
que medidas como la inamovilidad laboral, la imposición
de incrementos salariales indexados a la inflación
anual, así como el mantenimiento del actual sistema
de seguridad social son situaciones que perjudican
el desarrollo de las empresas en materia de nómina.
A
su juicio, la falta de productividad que muestran
las empresas en el país actualmente se debe a que
el Gobierno ha tomado estas decisiones que no se
encuentran en consonancia con los intereses del
país. En el caso de la inamovilidad _que pronto
será prorrogada_, Concheso explicó que la misma
influye en el incremento de la informalidad laboral
debido a que el sector privado emplea métodos de
producción más intensivos que reducen el empleo
formal.
En otros aspectos, Luigi Valdés, experto mexicano
en el tema empresarial, manifestó durante su exposición
en el foro de Venamcham la necesidad de que los
patronos estimulen a sus empleados a través de políticas
salariales variables, asumiendo un liderazgo efectivo
y estando atento a los cambios que se desarrollan
en el mercado. Para Valdés el hecho de tomar en
cuenta al trabajador como el motor de la empresa
es sumamente importante para el éxito.
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09/03/2006
Productividad y gestión humana
Entre
los factores que impiden una economía más productiva
se mencionan el alto porcentaje de población que
está en la economía informal y el hecho de que el
sector público se dedique a actividades que no le
son propias
La
reforma de la Ley Orgánica del Trabajo (LOT) en
1991, los decretos de inamovilidad laboral, el aumento
anual del salario mínimo y las deficiencias de la
seguridad social impiden que la economía venezolana
sea más productiva. Así lo afirmó Aurelio Concheso,
director de Fedecámaras, durante su participación
en el foro “La Re-Evolución Empresarial del Siglo
XXI”.
En
el evento, organizado por la Cámara VenezolanoAmericana
de Industria y Comercio (Venamcham), también estuvieron
presentes Paul Rosillón, presidente de la Federación
Interamericana de Asociaciones de Gestión Humana
(Fidagh), y Luigi Valdés, experto mexicano en materia
de innovación, liderazgo y estrategias para el éxito
de las empresas.
Concheso
explicó que uno de los principales problemas de
la economía venezolana es que la productividad de
las empresas que operan en el país ha venido disminuyendo
en forma drástica, en especial a partir de 1991.
Sólo
sectores como electricidad y agua, que son industrias
de capital intensivo, han podido registrar mejoras
en este sentido.
Algunos
factores que atentan contra la productividad son
el alto porcentaje de población que está en la economía
informal y el hecho de que el sector público se
dedique a actividades que no le son propias. Para
ilustrar este último punto citó el caso de Alcasa,
empresa que registró pérdidas el año pasado a pesar
de que el precio del aluminio duplicó su nivel máximo
anterior.
A
pesar del impacto que tienen estos factores, Concheso
explicó que el hecho de que los sectores económicos
que han mejorado su productividad en los últimos
años sean de capital intensivo demuestra que el
retroceso venezolano en esta materia se encuentra
más relacionado con el marco jurídico que regula
las relaciones entre los patronos y los trabajadores.
MEDIDAS
CONTRADICTORIAS
La reforma de la LOT en 1991, por ejemplo, “congeló
(...) las relaciones obrero-patronales en los modelos
propios de una economía industrial incipiente de
mediados del siglo” ; eliminando la posibilidad
de flexibilizar las relaciones laborales en función
de la realidad del país. La inamovilidad laboral,
que lleva más de cuatro años y pudiera ser extendida
otra vez, también impide la flexibilidad.
En
este caso, explicó Concheso, porque la medida sólo
sirve para “desestimular la contratación de nuevos
empleados y lleva a las empresas a métodos de producción
de capital intensivo, reduciendo el mercado laboral
formal”. La inamovilidad, además, no tiene ninguna
justificación en una economía que tiene el ritmo
de crecimiento registrado por Venezuela en los últimos
años.
El
aumento anual del salario mínimo atenta contra la
productividad porque está desvinculado del rendimiento
de los trabajadores y comprime la escala salarial
haciendo más difícil los bonos por resultados. Mientras
que las deficiencias en la seguridad social afectan
a las empresas en la medida en que las obligan a
incurrir en costos extra salariales para compensarlas.
Lo paradójico es que la consecuencia de la caída
de la productividad ha sido que la economía venezolana
no puede generar los puestos de trabajo necesarios.
Este problema estructural es lo que ha impedido
que el crecimiento económico de los últimos años
no esté asociado a un repunte significativo del
empleo: “seguimos teniendo un desempleo demasiado
Concheso
piensa que los aspectos perjudiciales del actual
marco jurídico deben ser considerados al momento
de realizar las reformas laborales que están pendientes
en Venezuela.
Recordó que en otros países –como España y México–
la superación de los problemas de productividad
ha sido posible a través de pactos obrero-patronales,
que generalmente son impulsados por el gobierno.
alto”.
UNA
ALTERNATIVA
Más allá de las circunstancias propias de cada país,
la productividad también depende de que las empresas
se adapten a los cambios que están ocurriendo en
el mundo. Rosillón y Valdés explicaron que la innovación,
en el modelo de negocio y en la gerencia del capital
humano, se ha convertido en un aspecto cada vez
más indispensable para que las organizaciones tengan
éxito.
El presidente de la Fidagah recordó que los factores
tradicionales de producción (tierra, trabajo y capital)
han sido desplazados por aspectos menos tangibles
como el liderazgo, el capital intelectual y la cultura
organizacional.
Por
eso la gestión humana tiene cada vez más importancia
dentro de la estrategia que deben desarrollar las
empresas.
Es
importante involucrar al personal en la ejecución
de la estrategia y para ello hay que pregonar con
el ejemplo: "no puede haber incongruencia entre
lo que declaran las organizaciones en sus visiones
y lo que hacen sus directivos". También hay que
convertir la estrategia en una realidad diaria:
plasmarla en conductas y actividades específicas.
Valdés,
por su parte, indicó que las nuevas tendencias en
administración del talento humano apuntan hacia
que el trabajo no se mida por horas sino por resultados
y que las estructuras organizacionales evolucionen
de jerárquicas a funcionales. Para lograr esto último
se requiere, además, un cambio de liderazgo: "la
jerarquía requiere jefes, las funciones líderes
y entrenadores".
Otra
novedad es el tránsito hacia una remuneración variable.
Esto porque, según Valdés, el sueldo fijo en general
atenta contra la productividad porque la gente sabe
que recibirá su pago independientemente de lo que
haga. Adaptar un esquema de remuneración que vaya
ligado al resultado de la empresa, aunque con un
monto fijo como base, ayuda a que los empleados
se comprometan más con su trabajo.
Claro
que antes de emprender una reforma en este aspecto,
la empresa debe tener una visión clara y una estrategia
que le permita diferenciarse de sus competidores:
"sin importar lo buena que sea la gestión humana
o el talento que tengan las personas que trabajan
allí, la empresa no progresará si no tiene productos
que vender".

08/03/2006
Fedecámaras deplora inconsistencia entre desempleo
y crecimiento económico
Durante
el foro de Venamcham: La Re-evolución Laboral del
siglo XXI, el vocero de Fedecámaras, Aurelio Concheso,
llamó la atención sobre el desempleo en Venezuela,
que se ubica en dos dígitos, pese al crecimiento
económico sostenido que se ha registrado desde el
2004 hasta la fecha.
"El
desempleo se ubica oficialmente en 11 puntos, pero
supongamos que sea 10 o 12, es lo mismo; seguimos
teniendo un desempleo estructural demasiado alto
y una economía que ha crecido 17 por ciento, luego
nueve y este año se estima que diez por ciento.
Esto refleja lo poco que ha bajado el desempleo
para ese rendimiento económico".
Considera
que ello "debería ser motivo de preocupación a quienes
implementan las políticas sociales. Yo me guío por
la cifra del Ejecutivo y allí seguimos ubicados
en un desempleo muy alto; 11,7 es una cifra de dos
dígitos y no tiene sentido en una economía que fue
casi de pleno empleo, por qué no lo tiene hoy?".
Opina que ello tiene un origen en el ordenamiento
legal alrededor de la materia de empleo. "Es posible
que el problema comience con la reforma a la Ley
Orgánica del Trabajo del 91 que tuvo mucho efecto
en este sentido".

09/03/2006
Aurelio Concheso, en Venezuela la economía crece,
pero el empleo no
Caracas,
marzo 8 (REDACTA).- El boom petrolero y su consecuente
ingreso económico no acompaña la generación de empleos,
afirmó Aurelio Concheso, presidente de la Comisión
de Relaciones Laborales de Fedecámaras, en el foro
denominado “La Re-Evolución Laboral del Siglo XXI”,
organizado por la Cámara Venezolano - Americana
de Comercio e Industria (Venamcham).
El
empresario aseguró que la productividad laboral
ha tenido un mejor desempeño desde los años 90,
sin embargo, señaló que “en Venezuela hay niveles
de desempleo de dos dígitos que no concuerdan con
las cifras de los años setenta, cuando el nivel
informal rondaba el 25 y el 30 por ciento; esto
evidencia que aquí se tuvo momentos de pleno empleo”.
Concheso
señaló cuatro barreras que impiden mejorar la calidad
laboral en Venezuela y, en tal sentido, mencionó
como primer punto la reforma laboral de 1991 a la
que calificó como “la ley más dañina dentro del
campo laboral, pues congeló la relación obrero -
patronal”.
Así
mismo, indicó la inamovilidad laboral, pues “desestimula
la contratación de nuevos empleados en momentos
de expansión de la demanda, y además, el hecho de
que una empresa esté en problemas no impide los
despidos”, agregó.
El
tercer obstáculo para la mejora laboral fue el aumento
anual del salario mínimo, pues “su ajuste tiene
un fuerte sesgo pro-inflacionario al ser un precio
marcador de la economía”.
“Yo
creo que el gobierno tiene un reto, si aspira bajar
la inflación a un dígito tendrá que tomar decisiones
duras en esta materia, y una de ellas será la revisión
del salario mínimo en el marco de la Ley Orgánica
del Trabajo”, añadió.
Como
última limitación se refirió al sistema de seguridad
social, el cual “obliga a las empresas a tener costos
adicionales para ofrecerle a los empleados los servicios
sociales necesarios”.
Por su parte, Paúl Rosillón, presidente de la Federación
Interamericana de Asociaciones de Gestión Humana
(Fidagh), tocó como tema central de su exposición
una interrogante: ¿Qué hacer en la Venezuela de
hoy para garantizar un funcionamiento exitoso de
nuestras empresas?
Al
responder la interrogante aseguró que el éxito va
a depender de las acciones, “el principal activo
que puede tener una organización es convertir ideas
en realidad y esto hay que hacerlo con la gente”.
Según Rosillón, estamos en la era de la gestión
humana, “la gente es un recurso y por tanto debe
ser tratada como un recurso. Cuando hablamos de
capital humano y aceptamos que su inversión es para
lograr mayores rendimientos, veremos al capital
humano como un pasivo laboral, como un gasto, y
esto es un problema”, afirmó.
El
foro concluyó con la exposición de Luigi Valdés
-invitado internacional proveniente de México- quien
presentó diversas actitudes renovadoras para lograr
el éxito en las empresas.
Valdés sugirió a los empresarios pagar a los empleados
por resultados productivos, con el fin de mejorar
las condiciones dentro de las compañías, pues aseguró
que las personas que dependen de un sueldo buscan
trabajar cada vez menos, a sabiendas de que el dinero
está seguro. “¿Quién dijo que un trabajo es estar
ocho horas presente?, una cosa es ‘sentarse ocho
horas’ y otra muy distinta es ‘trabajar ocho horas”,
agregó.
Las
deficiencias empresariales provienen también de
la crisis de liderazgo, y aseguró que México, consciente
de esta situación, creó un proyecto para formar
cien líderes en cada estado de la República al año.
Para
finalizar su intervención, Valdés invitó a los presentes
a trabajar por lo que quieren lograr, a fin de concretar
sus ideas: “es tiempo de que ustedes hagan algo
por su país... lo que no hagan ustedes por su familia,
por su país y por su persona, nadie lo hará”.