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Semana: 12/02/2006 | 21/02/2007

 

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13/02/2007 Responsabilidad Social
TEMAS PRIORITARIOS

Un estudio realizado por la Alianza Social de Venamcham confirma que la educación y la salud son las áreas donde más se enfocan las estrategias de responsabilidad social empresarial. Algunos temas, como ambiente, derechos humanos y vivienda, todavía se encuentran entre las cuentas sociales pendientes para la mayoría de las compañías. Además, la región central del país concentra más de un tercio de los programas RSE. C-2


13/02/2007 Responsabilidad Social
La región central concentra más de un tercio de los planes RSE


El 25 de enero, la Alianza Social de Venamcham presentó durante el seminario Perspectivas Económicas 2007, el directorio de Responsabilidad Social, Creando Valor Soste nible: Compromiso y Responsabilidad Social de la Empresa Privada en Venezuela. En el documento se exponen casi 300 iniciativas de 71 compañías y fundaciones empresariales de diversos tamaños y sectores económicos.

El estudio analiza las acciones sociales realizadas por el empresariado privado venezolano y destaca algunos proyectos en los que las industrias han desarrollado negocios que, además de ser sostenibles, favorecen a la sociedad.

Uno de los resultados que arrojó la investigación es que 87% de las empresas encuestadas posee un área funcional dentro de la compañía dedicada a los programas de RSE, mientras que 13% no lo tiene.

Otra de las variables que midió el estudio fue la cantidad de perdedicadas a las acciones sociales dentro de las empresas. Mientras 42% de las compañías cuentan con uno o dos trabajadores para esta área, sólo 4% tiene entre 60 y 146 empleados.

Con respecto al área geográfica, el documento indica que el Distrito Capital es la zona en la que se realiza la mayoría de las acciones sociales, ya que 20% de los programas opera en esa localidad. De igual forma, el estado Miranda alberga 7,7% de los proyectos de responsabilidad social y Carabobo y Aragua, 4,5% cada uno. Es decir, en la región central se ejecuta más de un tercio de los programas sociales de las empresas.

En contraste, los tres estados que constituyen la región andina –Mérida, Táchira y Trujillo–, reúnen sólo 7,3% de las acciones sociales del empresariado consultado. Resultados similares se observan en la región llanera: Barinas, Apure y Guárico posee cada uno 2,3% de las iniciativas.

No obstante, los estados en los que se realiza la menor cantidad de programas son Cojedes (0,9%), Sucre (1,4%), Delta Amacuro (1,8%), Nueva Esparta (1,8%) y Amazonas (1,8%).

13/02/2007 Responsabilidad Social
Gobierno, empresas y universidades deben establecer alianzas

A sus 23 años, Diana Hernández Cruz ya tiene un largo camino recorrido en lo que a Responsabilidad Social Empresarial y Universitaria se refiere. Esta joven es profesora de Contabilidad IV, y además dirige el seminario de Responsabilidad Social de las Organizaciones.

Ambas cátedras las imparte en la Escuela de Administración y Contaduría de la Universidad Central de Venezuela, en la que también ha realizado labor social.

Su afán por trabajar en pro del desarrollo de la sociedad, la ha hecho merecedora de importantes reconocimientos. Con su investigación sobre las cooperativas en Venezuela, Hernández obtuvo el tercer lugar en el Concurso Universitario de Responsabilidad Social Empresarial de Venamcham. A partir de allí ha sido ponente de foros y congresos –dentro y fuera del país– en los que ha presentado sus indagaciones acerca de cómo empresas y universidades pueden ser socialmente responsables.

-¿Cuáles han sido los principales hallazgos de sus estudios? -En Venezuela como en cualquier otro país de Latinoamérica es ahora cuando se está poniendo en práctica el tema de la RSE. Es una ola mundial que comenzó en Europa con el libro verde y se ha expandido por el mundo. Aunque es un tema que aún está en pañales, creo que llegó para quedarse. Más que una moda, es una realidad que las personas están palpando y nuestro país es uno de los más avanzados en el área.

-Una de sus investigaciones la presentó hace unos meses en la Universidad Valle del Momboy, en el estado Trujillo. -Sí. Lo que me motivó a realizarla fue la aprobación de la Ley de Servicio Comunitario del Estudiante de Educación Superior. Tuve mis dudas sobre el propósito de la ley, pero pronto entendí que se le podía sacar mucho provecho. Llegué a la conclusión de que sólo se logrará el anhelado desarrollo sustentable si el Gobierno, las empresas y las universidades establecen alianzas. Si cada instancia trabaja por su lado los esfuerzos se diluyen y no tendrán el impacto deseado.

-¿Cómo hacer para que los jóvenes se involucren realmente con la acción social? No hay nada más contradictorio que ser un voluntario obligado. -Si se cumple con el espíritu de la ley, todos los involucrados vamos a salir ganando. Es una oportunidad para conocer la realidad del país y no solamente la que se vive día a día; es una oportunidad de realización personal, porque no hay nada más gratificante que saber que podemos ayudar a otros; y por último, es una oportunidad de crecimiento profesional porque el servicio comunitario se fundamenta en el aprendizaje permanente. Hay que venderle estas premisas a los estudiantes para despertar interés.

-¿Cuál cree que es el papel del joven en la Responsabilidad Social Universitaria? -Creo que los jóvenes debemos ser los promotores de los cambios que demanda la sociedad. Hay que participar activamente en el desarrollo de nuestras comunidades con acciones basadas en la ética y centradas en la convivencia, la participación y la productividad.

-¿Qué consejo le darías a esos jóvenes que tienen la disposición de ser socialmente responsables pero no saben cómo ni dónde hacerlo? -Con la puesta en vigencia de la ley, cada universidad ha tenido que hacer ciertos cambios a escala institucional pues la normativa exige la creación de una comisión de servicio comunitario que instruya a los estudiantes en el tema. A través de esta instancia se canalizan las actividades de acción social y se realiza un proceso de acompañamiento para que el joven no se sienta sólo.

Por ejemplo, la UCV, la USB, la Universidad de Carabobo y la Universidad Metropolitana ya tienen su reglamento interno de servicio comunitario y han avanzado bastante en el tema. Es cuestión de informarse. También en los Andes y en Maracaibo están trabajando en la ley.

-Es decir, que esta normativa legal representa también un reto para las universidades...
-Por supuesto. El estudio que publiqué trata sobre eso. La normativa plantea básicamente tres retos: primero, reorganización del alma mater como institución ya que no es nada fácil que gran parte del alumnado salga a hacer servicio comunitario; segundo, incentivar a que los estudiantes vean la ley como una oportunidad y no sólo como un requisito de grado, y tercero, replantearse el rol que ha mantenido la universidad con las comunidades, pues ya no sólo se va a enseñar sino también a aprender, y eso implica un cambio de paradigma.


 



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