20/07/2009




Comité de Outsourcing

Venezuela sin Petróleo – Econ. Gustavo Rojas

 

El modelo económico de Venezuela tiene algunas particularidades que determinan su funcionamiento y otorgan preponderancia al rol que ejecuta la empresa petrolera nacional en el mantenimiento de las finanzas del Estado.

El Gobierno Nacional utiliza los ingresos percibidos por concepto de actividad de exportación de petrolera, transfiere directamente y paga a los entes centralizados y descentralizados. Adicionalmente, los dólares obtenidos por PDVSA son utilizados para la cancelación de impuestos al gobierno nacional, mediante transferencia a una cuenta en el Banco Central de Venezuela (BCV). El resto de las divisas que posee la estatal, son vendidas al BCV; quien devuelve a cambio bolívares pero que son depositados en la cuenta de PDVSA en el BCV.

El gasto público es la principal entrada de esa masa de dinero al sistema financiero nacional. No obstante, la mayor parte de ese ingreso del gobierno vuelve a salir en forma de dólares por las importaciones y a través de la cuenta de capitales por donaciones y ayuda internacional.

En un análisis histórico de los últimos 10 años de los niveles de exportaciones totales de nuestro país, se observa una tendencia a la baja de las exportaciones no petroleras y un incremento de las exportaciones petroleras (aproximadamente 70% en el año 1999 y 94% al cierre de 2008). Ello nos da muestra de que la existencia de la bonanza petrolera de los últimos años, la cual se debió al incremento de precios del recurso natural más que a un nivel elevado de producción; no fue efectivamente aprovechada para incentivar el crecimiento y desarrollo del sector no petrolero del país, al menos en los niveles que realmente pudo hacerse.

Sin embargo, ello no se traduce en una mayor representación en el PIB nacional, dentro del cual sigue siendo el de mayor peso el PIB no petrolero: actualmente, las cifras apuntan a una proporción de 70% PIB no petrolero vs. 30% PIB petrolero. De esta manera, tenemos una economía que crece pero no en calidad, “crece en grasa pero no en músculo”; de acuerdo a las afirmaciones del economista Gustavo Rojas. Al respecto, es preciso mencionar que a pesar de estas diferencias, el PIB petrolero sigue siendo un pequeño motor que ayuda al PIB no petrolero.

No obstante, las fluctuaciones que han experimentado los precios del petróleo, no han reflejado necesariamente un comportamiento similar en la economía, esto quiere decir; que no necesariamente una recuperación de los precios del crudo durante este año se traduzca en un crecimiento de la economía.

Las condiciones establecidas por la banca, también entorpecen el crecimiento industrial, pues los plazos otorgados en los créditos no se ajustan a las necesidades de tiempo requerido para realizar nuevas inversiones. Adicionalmente, la tasa de ahorro también ha disminuido; colocándose por debajo de la tasa de inflación.

En cuanto a la inflación, cabe destacar que en un análisis de la inflación acumulada desde Enero de 1999 hasta la fecha realizado por el economista Rojas, Venezuela contabiliza un total de 606.89%, colocándose por encima de Ecuador (425.59%), Argentina (115.92%, Brasil (99.40%), Colombia (91.76%), México (73.09%, Chile (42.29%) e incluso Perú (31.65%).

 

De acuerdo a las cifras de la economía venezolana estudiadas por el economista Gustavo Rojas, la situación de Venezuela es la siguiente:

 

 

En la actualidad, las mediciones realizadas del ingreso per cápita de los habitantes de un país, colocan a Venezuela por debajo de Argentina (aprox. US$ 15 mil), Chile (cerca de US$ 13 mil), México (aprox. US$ 11 mil), Brasil, Panamá, entre otros, incluso hasta de China (más de US$ 6 mil); pero las dimensiones de la producción de este país son tales que incluso al ser dividida entre más de 1.300 millones de habitantes aún se colocan por encima de nuestra nación.

 

Ante este panorama, las principales reflexiones son las siguientes:

  1. Las transiciones económicas no necesariamente conllevan a transiciones políticas. Las primeras, dependen de la voluntad de los gobernantes, mientras que las segundas obedecen en mucho a la voluntad de sus habitantes.
  2. Las experiencias demuestran que los países no necesitan del petróleo para desarrollarse. Los recursos naturales pueden llegar a ser más una “maldición” que una “bendición”.
  3. Viene una nueva era de alternativas energéticas, lo que nos obliga a prepararnos a ese escenario de “Venezuela sin petróleo”.
  4. Es necesaria la ejecución de políticas monetaria y fiscal que generen estabilidad. “Las dietas y las devaluaciones son las cosas más odiosas que hay, pero son la salida al problema”.
  5. Se requiere de jueces independientes que garanticen las reglas del juego.
  6. Es aplicable la vieja concepción “tanta iniciativa privada como sea posible y tanto estado como sea necesario”.
  7. EL mercado debe ser socialmente responsable, generando así un mayor respeto a la propiedad privada y reconocimiento de la población.
  8. El escenario debe estar enmarcado por las directrices de la democracia liberal.

 

 

Econ. Neiba Rodríguez
Analista Económico
Dirección de Análisis e Información
nrodriguez@venamcahm.org

 



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