Los comentarios emitidos en este reporte no necesariamente forman parte de la posición institucional de VenAmCham
En Venezuela la mediación comienza a despertar interés, por lo que se ha empezado a estudiar con cierta profundidad. Hoy en día casi nadie se atreve a dudar de las incuestionables bondades de dicho proceso y probablemente la mayoría está familiarizada con algunas de las ventajas indiscutibles de la mediación: es realmente rápida, económica, eficiente y cuenta con el apoyo de un experto en la materia sobre la que versa la disputa.
Sin embargo, al tocar lo relativo a la mediación comercial no podemos pasar por alto otras dos virtudes, quizás no tan divulgadas, pero sin duda tan importantes como las anteriores. En primer lugar, los gerentes no abogados tienen un rol protagónico y fundamental en el proceso conciliatorio. Éste requiere que el gerente, o persona que conoce la esencia del asunto en disputa y que tiene poder de decisión, participe activamente proponiendo alternativas, evaluando opciones y negociando acuerdos. De hecho, el mediador suele exigir que los gerentes de lado y lado estén presentes durante el proceso conciliatorio. En otras palabras, la mediación de disputas de naturaleza comercial interesa a los gerentes tanto como a los abogados. Sin pretender menospreciar el rol que los abogados jugamos en la mediación, actuando como facilitadores del proceso y velando por el respeto a los derechos de las partes, en función de los resultados alcanzados en el proceso resulta fácil distinguir los procesos de mediación comercial en los que hubo una presencia y participación activa del gerente de aquellos donde no la hubo.
Seguidamente, debemos mencionar una de las consecuencias prácticas más importantes de una conciliación comercial exitosa: el restablecimiento de las relaciones comerciales entre las partes. Los innumerables efectos de esa "reconciliación" entre las partes, fáciles de identificar en la mediación de disputas familiares o conyugales, son perfectamente trasladables a la mediación que se produce en el ámbito comercial. Al mantenerse al margen de los procesos adjudicativos, y toda vez que el acuerdo al que se llegue no es impuesto por ningún tercero, sino que toca a las propias partes alcanzar un acuerdo mutuamente satisfactorio bajo la fórmula ganar-ganar, el efecto o resultado inmediato es esa reconciliación entre las partes, quienes dejando atrás sus diferencias están dispuestas a concentrarse en sus verdaderos intereses y continuar con una relación comercial mutuamente productiva.
La experiencia indica que, independientemente de la naturaleza del asunto o del tamaño de las empresas involucradas, en toda controversia, incluyendo las de naturaleza comercial, existe siempre un importante componente de tipo afectivo que debe ser identificado y atacado para alcanzar una solución integral y realmente efectiva. Más allá de las cifras, los balances o las estipulaciones contractuales, detrás de toda operación comercial siempre hay cuando menos dos personas con valores, principios y sentimientos.
Las numerosas bondades de los denominados medios alternativos de solución de disputas, y en especial de la mediación, han llevado a las pequeñas, medianas y grandes empresas con visión progresista hacia un cambio de enfoque en lo atinente al adecuado manejo de los conflictos que puedan plantearse dentro de la organización. Dicho cambio de mentalidad pasa por reconocer que el éxito en el manejo de un conflicto no se mide necesariamente en función de una contundente victoria en los tribunales. Por el contrario, en la mayoría de los casos resulta mucho más beneficiosa y productiva la posibilidad de preservar una valiosa relación con clientes, proveedores, competidores, etc. En efecto, en muchos casos, para cualquier gerente resultaría irrelevante ganar o perder un litigio frente a la posibilidad cierta de dar por concluida la disputa y levantar la provisión que por tal concepto existe en los estados financieros de su empresa.
Si vamos todavía más allá, las nuevas tendencias en materia de solución de conflictos comerciales están a la búsqueda de nuevos mecanismos para el manejo racional, no solo de las disputas que ya existen y que han de ser resueltas de inmediato, sino de aquellas que eventualmente pudieran plantearse en un futuro indeterminado. La Asociación Americana de Arbitraje, en un estudio desarrollado en el año 2003 sobre una base de grandes y medianas empresas en el sector público y privado, llegó a la conclusión de que existen ciertos parámetros que caracterizan a los departamentos legales de aquellas compañías que manejan sus disputas de forma inteligente. Adicionalmente, el estudio arrojó que hay ciertos beneficios asociados con las prácticas gerenciales que buscan resolver de manera inteligente las disputas comerciales, así como interesantes paralelismos entre el manejo inteligente de disputas y beneficios económicos concretos. (American Arbitration Association, Dispute-Wise Business Management, 2003).
Bajo este nuevo enfoque gerencial para la solución de disputas, el cual tiene como objetivo primordial la adecuada identificación y tratamiento de los potenciales conflictos que pudieran plantearse en los distintos niveles de una organización, podemos agrupar a los gerentes en dos categorías bien diferenciadas: En la primera incluiríamos a aquellos que nunca pensaron en la posibilidad real de un conflicto, ni en opciones para resolverlos en caso de presentarse, y que sencillamente pensaron: "
de presentarse, ya veremos como lo resolvemos
", mientras que la segunda corresponde a aquellos que sí evaluaron la posibilidad de discrepancias y que acordaron utilizar medios alternativos a los tribunales ordinarios para la solución de tales conflictos en caso de presentarse.
En caso de verificarse la controversia, y de resultar imposible un acuerdo negociado con el adversario, los gerentes del primer grupo tendrían dos opciones: llevar el asunto a los tribunales, contribuyendo a la congestión de los mismos y conscientes del tiempo y costos que ello implica, o sencillamente "engavetar" el asunto y olvidarse de él. Por el contrario, para los gerentes del segundo grupo se abre la posibilidad cierta de resolver el conflicto de manera rápida, económica y efectiva a través de la mediación.