Invertir o no invertir no es cosa del Riesgo País

El riesgo país es un término de uso común, el cual puede ser citado tanto por “gurús” financieros como por presidentes de la república y hasta por el humilde lector de periódico que se aventura en la sección de economía y finanzas de los vespertinos y matutinos de su preferencia.

Sea cual sea la persona en muchos de los casos al referirse a la medida de Riesgo País de una nación lo hacen, quizás de manera errada, con la intención de concentrar en torno a una cifra toda la información concerniente a la viabilidad económica del país y su posibilidad de alcanzar el desarrollo económico. Por ejemplo la nación “A” tiene un menor Riesgo País que la nación “B”, por ende “A” esta en mejor situación que “B”.

En principio lo que se entiende por “Riesgo País” es simplemente la diferencia que existe entre el rendimiento de los Bonos Públicos[1] de una nación emergente, como Argentina, Colombia ó Venezuela, contra el rendimiento subyacente en las Letras del Tesoro del Gobierno de EEUU; es decir es el “interés extra”[2] que tienen que pagar los gobiernos de los países en vías de desarrollo a los inversionistas internacionales para que no disponga su dinero en papeles del estado americano sino en el suyo.

Para nuestro país, el hecho de ser una nación que no ha alcanzado el desarrollo económico nos coloca en una posición, por definición, de “riesgo” ya que no contamos con la base productiva necesaria para sostener una estabilidad económica y financiera tal como la tiene los países desarrollados y en particular EEUU.

Una vez entendido lo anterior, se podría inferir que a medida que el valor de riesgo país se vaya reduciendo es producto de una mejora en las condiciones para invertir en la nación en cuestión y por conclusión esto permitirá que aumente la entrada de capitales foráneos necesarios para fomentar la industria nacional y así poder alcanzar un mayor nivel de desarrollo. Del mismo modo, y partiendo también de la suposición anterior, si existen dos naciones con igual riesgo país estas deberían contar con los mismos incentivos para que los inversionistas dirijan su mirada e inviertan indiferentemente en cualquiera de ellas.

Ahora bien, cabría hacerse la pregunta ¿si dos países tienen niveles similares de Riesgo País en cuál de los dos se dirigirá la inversión extranjera?

Al analizar la evolución del riesgo país de Colombia y Venezuela se aprecia que en los últimos años este ha tenido un comportamiento semejante (Ver Gráfica 1), en algunos casos los neo granadinos han tenido mayor riesgo asociado y en otros casos han sido los venezolanos, es decir que se podría esperar que existan los mismos incentivos para invertir indiferentemente en cualquiera de estos país; sin embargo, al analizar la evolución de la Inversión Extranjera Directa (IED) [3] de las dos naciones bolivarianas se muestra como la evolución de este indicador de inversión no ha sido similar para cada una de las naciones.

Durante el período de 1998 – 2005 la IED (Ver Gráfico 2) en Colombia ha aumentado de forma acumulada, y en términos reales, en un 32.80% lo que hace que en este tiempo dicho país expresa un crecimiento continuo. Por otro lado, y muy a nuestro pesar, durante el período mencionado la IED de Venezuela se redujo en 40.68%, mostrando así que a pesar de la diferencia entre la ganancia de nuestros bonos con los americanos, existieron otras razones de peso que influyeron en los capitalistas para no preferirnos mayoritariamente como destino de inversión.

En principio y como se entiende el concepto la medición de Riesgo País está íntimamente relacionada a la capacidad de pago que tiene la Administración Pública y prácticamente no refleja en modo alguno la situación del sector privado en el país en cuestión.

Para nadie es ajeno que durante estos últimos 7 años Venezuela se ha inmerso en un proceso de cambios políticos y sociales, el cual sin intención de valorar su conveniencia o no, ha causado alarma en el empresariado venezolano y esto ha afectado a la percepción de los inversionistas hacia el país.

En contraposición, Colombia ha pasado por un proceso de estabilización de su política interna el cual se ha manejado de mano con la industria privada y donde ha prevalecido la búsqueda del desarrollo del sistema productivo privado para así alcanzar un crecimiento de la economía nacional y por ende de la administración pública colombiana.

Sin duda, la mejora de la capacidad de pago de deuda de parte del gobierno por si sola no es incentivo suficiente para hacer girar la vista de los inversionistas en Venezuela, éstos requieren de una mayor estabilidad política y jurídica para así garantizarles una mayor seguridad en sus inversiones.

 

[1]Título o valor con plazo determinado emitido por el gobierno, que otorga a su poseedor el derecho de percibir los intereses o una renta fija así como el reembolso de capital. Estos pueden tener diferentes plazos, corto (menor o igual a un año), mediano (superior a un año y menor a 10 años) y largo (superior a 10 años). (www.bcv.org.ve)

[2] La formula usada para el cálculo del Riesgo País de Venezuela es: (Rentabilidad Global 27 % - Rentabilidad Letra del Tesoro US 30%)*100 y se lee en Puntos Base. .

[3] Los aportes provenientes del exterior de personas naturales o jurídicas extranjeras al capital de una empresa, en moneda libremente convertible o en bienes físicos o tangibles, tales como plantas industriales, maquinarias nuevas y reacondicionadas, equipos nuevos y reacondicionados, repuestos, partes y piezas, materias primas y productos intermedios.

Igualmente se considerarán como inversión extranjera directa las inversiones en moneda nacional provenientes de recursos con derecho a ser remitidos al exterior y las reinversiones que se efectúen de conformidad con el presente régimen (www.siex.gob.ve)

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