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Por razones de turismo o negocios, en Venezuela el tráfico aéreo internacional mantiene gran importancia. Un indicador de esto es la celeridad con la cual se pusieron en marcha respuestas alternativas ante el cierre del viaducto número uno de la Guaira, al mismo tiempo que se implementó el uso de vías alternas para acceder al aeropuerto de Maiquetía y se incrementó el tráfico en otros aeropuertos como Charallave y Valencia, mientras se mantiene la expectativa ante la construcción de la nueva solución de infraestructura. Esto permitió que los vuelos entre Venezuela y Estados Unidos sólo disminuyeran 1.3% entre enero 2006 y enero 2005, tráfico que evidenció una caída de 20% el mismo mes entre los años 2005 y 2004.
La reciente medida de reducir la frecuencia de operación de líneas aéreas estadounidenses en Venezuela, anunciada el pasado 24 de febrero por el Instituto Nacional de Aviación Civil INAC, ante el sostenimiento de una valoración no apropiada para Venezuela como es la categoría 2 por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos FAA, podría impactar negativamente el flujo de pasajeros, al limitar el tráfico aéreo directo entre ambos países.
En 1.995 la FAA, considerando aspectos como la falta de una legislación adecuada y las limitaciones para la satisfactoria supervisión y cumplimiento de la normativa internacional vigente del tráfico aéreo, ubicó a Venezuela en la categoría antes mencionada, lo cual implica que sólo podían volar a Estados Unidos las aeronaves que tenían permiso antes de esta medida, mientras las nuevas aeronaves debían ser matriculadas y maniobradas por tripulación de un país de categoría 1, lo cual trajo importantes incrementos de costos, al tiempo que limitó la contratación de personal venezolano.
A partir de ese momento, se han hecho importantes méritos para ser recertificados, obteniendo en el año 2.001 una evaluación de la Organización Internacional de Aviación Civil OACI, de cumplir con el 89% de los requisitos mínimos, meta que supera el standard de algunos países avalados de categoría 1 por la FAA, sin embargo la reclasificación no se ha materializado.
Actualmente el 90% del tráfico aéreo entre Venezuela y Estados Unidos es comercializado por aerolíneas norteamericanas, esto limita las posibilidades comerciales de las aerolíneas nacionales de participar en la oferta de vuelos a los principales destinos en Estados Unidos, considerando que ciudades como Atlanta, Dallas, New York y Puerto Rico, constituyen principalmente centros de conexiones con otros destinos, así como Miami, importante destino turístico y Houston que adicionalmente presenta relevancia para la industria petrolera, primordial en la economía de nuestro país.
Por un lado los ejecutivos de empresas en ambos países mantienen un tránsito constante e irremplazable entre las oficinas y sucursales, así como proveedores y casas matriz ubicadas entre ambos países. Por otro lado y no menos importante, los turistas al planificar sus vacaciones desean evaluar la mejor oferta disponible, por esto tienen legítimo derecho, acorde a sus gustos y preferencias escoger el destino deseado.
La solicitud de la categoría 1 por la FAA y la pronta solución del actual conflicto, solicita entonces compartir en similares de condiciones un mercado a todas luces atractivo, dando igualdad de oportunidades a los usuarios de elegir entre líneas áreas venezolanas y norteamericanas para sus viajes entre los respectivos países, situación que finalmente beneficiaría a ambos sectores, por un lado a los viajeros, quienes podrán elegir entre la oferta disponible, mientras las empresas harán gala de su creatividad y mercadeo al ofrecer los mejores beneficios y ganar la confianza y lealtad de estos.
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