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Los comentarios emitidos en este reporte no necesariamente forman parte de la posición institucional de VenAmCham
Tras los últimos acontecimientos producidos en la orientación de las relaciones comerciales de nuestro país, se presentan cambios que exigen reorientar las estrategias de rentabilidad de nuestros flujos comerciales, el aprovechamiento de nuestras ventajas competitivas frente a otros mercados y socios comerciales no tradicionales, además de medir el impacto sobre variables económicas vulnerables ante este nuevo escenario, como la inversión, variable que en nuestro caso, ha mantenido un comportamiento inestable, caracterizado por altibajos en los últimos cuatro años.
Según las cifras del informe de "Inversión Extranjera en América Latina y El Caribe 2005" de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL), la inversión extranjera directa hacia la región suramericana se situó en US $ 44'525.4 millones para el año 2005 (1), es decir, un 18 % mayor con respecto al 2004. Este crecimiento se atribuye a las entradas netas de inversión extranjera directa percibidas por la Comunidad Andina de Naciones, (con excepción de Bolivia que muestra tasa negativa), que alcanzó 120% de incremento en comparación con al año anterior. Dentro de esta cifra de crecimiento que beneficia directamente a los países andinos, Venezuela registró un promedio anual de inversiones extranjeras directas de US $ 2'319.8 millones entre el año 2001 y 2005 según la fuente de la CEPAL. Por el contrario, si comparamos con MERCOSUR, los resultados nos indican que para el año 2005 se percibió un decrecimiento de 10.6% en la inversión en contraste con el 2004.
Al redefinir nuestra estrategia comercial, es preciso tener en cuenta que uno de los principales incentivos para atraer inversión extranjera es propiciar zonas de libre comercio participando en acuerdos comerciales regionales, con socios estratégicamente fronterizos, basados en intercambio comercial complementario, y que permitan el tránsito de bienes libres de aranceles con mejoras en materia de exenciones tributarias.
Pero, ¿qué dicen las fuentes nacionales al respecto?. Según la Superintendencia de Inversiones Extranjeras (SIEX), las nuevas inversiones extranjeras directas en nuestro país en el año 2005, alcanzaron los US $ 914.62 millones (2) de los cuales 51% corresponden a inversiones en manufactura, 43% a industria del transporte y almacenamiento y comunicaciones, 5% a inversiones inmobiliarias, servicios financieros y otros servicios a las empresas, y el restante 1% lo constituyen las inversiones en agricultura, comercio, construcción, electricidad, gas y agua, explotación de minas y canteras, servicios sociales, comunales y personales. No se incluyen cifras acerca de la inversión petrolera.
Según la modalidad de inversión, la SIEX refleja datos que parecen indicar que la inversión en divisas se ha canalizado hacia inversión en bienes en los últimos tres años. Esto último como consecuencia del control cambiario que ha ocasionado que las empresas orienten sus aportes de capital hacia bienes, así como el proceso de repatriación de capitales y registro de dividendos.
Asimismo, la tendencia observada por actividad económica, en los últimos seis años (período 2000-2006), refleja que las nuevas inversiones extranjeras en nuestro país se han orientado hacia transporte y comunicaciones, inmobiliario y servicios financieros y, sobre todo, hacia la industria manufacturera, sector que se beneficia ampliamente de los acuerdos en aspectos arancelarios, tributarios y de transferencia tecnológica derivado de los acuerdos comerciales adquiridos hasta la fecha.
En materia petrolera, la perspectiva de inversión extranjera en Venezuela en los últimos seis años puede describirse por altos precios petroleros y nuevas reformas establecidas por el Gobierno, que plantean la conversión de las empresas que operaban bajo la figura de convenios operativos en empresas mixtas, en donde la participación del Estado es mayoritaria. A pesar de representar un desestímulo para la inversión privada, el Gobierno sostiene el argumento para favorecer a las empresas nacionales, cuyo tamaño se encuentra en desventaja con las transnacionales petroleras. La pregunta es si a largo plazo esta estrategia puede generar los mismos niveles de rentabilidad, en el caso de variación de los precios petroleros.
Según estos resultados y los comentarios presentados en este breve análisis, mantener una estrategia comercial de participación abierta y complementaria es fundamental para atraer flujos de inversión focalizados sectorialmente, que permitan adecuar la permanencia de capital de inversión productiva de largo plazo, y no especulativa de corto plazo. Para lograrlo es necesario crear y fortalecer los mecanismos de incentivos financieros para promover inversiones focalizadas, trasladar dependencia de funciones hacia organismos de promoción de inversiones más especializados en el área, así como propiciar un marco jurídico, laboral y tributario adecuado para la inversión, que al mismo tiempo sea conveniente para aquellos sectores en los que poseemos ventajas competitivas.
(1) Esta medición de la inversión extranjera directa no incluye inversión de cartera y se descuentan los giros de capital realizados por los inversionistas extranjeros.
(2) Esta cifra no incluye inversión de cartera.
Irana Rodríguez Subero
Dirección de Análisis e Información
Fuentes:
Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL) sobre la base de datos del Fondo Monetario Internacional y Cifras Oficiales.
Superintendencia de Inversiones Extranjeras (SIEX). <
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