La reforma monetaria: estabilización macroeconómica o proceso inflacionario

Los comentarios emitidos en este reporte no necesariamente forman parte de la posición institucional de VenAmCham

"Una reforma monetaria es algo bastante más complejo que la simple operación cosmética de quitarle unos ceros al signo monetario. Lo crucial es dotar a la nueva moneda de la solidez necesaria para que cumpla por mucho tiempo sus tareas(1)". Con dicha frase Miguel Ignacio Purroy, ex director del Banco Central de Venezuela (BCV), exponía en Noviembre de 1999 lo complicado que sería aplicar una reforma monetaria en Venezuela si no se contaba con una política "sana", dirigida a la estabilización económica del país.

Siete años después, y hoy más que nunca, todavía se mantiene en vigencia dicha frase; el Ejecutivo junto con la Asamblea Nacional, Directores y técnicos del BCV plantean y ponen de nuevo sobre la mesa, las cartas para jugar el juego de eliminar ceros al cono monetario.

Si bien es conocido por la mayoría de todos los venezolanos que la inflación viene dada principalmente por el aumento sostenido de los precios y tarifas en bienes y servicios de nuestra economía, también es cierto, que la falta de financiamiento del gasto corriente en ciertos ciclos económicos genera este problema y que de una u otra manera es necesario encontrar recursos financieros para mantener dicho gasto.

Asimismo, "el implantar una reforma monetaria pudiera traer impactos inflacionarios no deseados" según lo manifiesta el BCV en comunicado realizado el 9 de noviembre de 2004.

En fechas pasadas, los técnicos del BCV entregaron al directorio un estudio sin emitir posición sobre la pertinencia de aplicar dicha reforma aunque mencionaron la dependencia que muestra la economía venezolana con respecto al petróleo y la prociclicidad del gasto; es decir, cuando el valor del crudo aumenta, el Gobierno sube en esta misma proporción el gasto y, cuando desciende, no tiene otro camino que devaluar la moneda. Es así como quedó en manos del directorio dar una respuesta al respecto.

Es notorio que para aplicar este cambio, más que tachar, quitar o borrar ceros a nuestra moneda, se necesita una base legal que indique los procesos, que determine los mecanismos, dicte autoridad y lineamientos específicos al ente emisor y le de la suficiente autonomía para proceder a realizar los cambios necesarios en cualquier momento que la economía lo requiera.

La reforma necesita ser coetánea con la aplicación de políticas macroeconómicas para lograr el equilibrio fiscal, la estabilización del gasto público y el aumento de la capacidad productiva de la economía, además de eliminar la tendencia a devaluar la moneda. Para esto se requiere un conjunto de medidas y una coordinación efectiva entre el Gobierno, el BCV y el sector privado, para que dicha reforma sea sostenible y cumpla la función que le fue dada.

Por otra parte, con respecto a la disminución del gasto público, el Director del Banco Central de Venezuela, Maza Zavala, manifiesta que "no es que vaya a disminuir significativamente el gasto público. Este es un factor de crecimiento económico en un país como el nuestro, donde el gasto del Estado procede en gran medida del ingreso petrolero (…)"(2) . En vista de lo antes expuesto, lo que se desea evitar es precisamente lo que manifestaron los técnicos del BCV en el estudio de la reforma monetaria sobre la prociclicidad del gasto.

No se puede pensar que dicha reforma va a solucionar los problemas inflacionarios que hemos venido arrastrando en los últimos 10 años, así como tampoco solventar la pérdida real de nuestro signo monetario; esto es solo parte del cambio de fondo que se tiene que realizar en materia fiscal, monetaria y cambiaria en nuestro país; más aún con el actual escenario económico y político; en donde la liquidez monetaria alcanza los 85 millardos de bolívares, presionando el alza de la inflación y sumergidos en la incertidumbre típica de un año electoral. En consecuencia, podría complicar la ejecución de dicha reforma, más aún tomando en consideración las estimaciones del BCV, que sobre la aplicación total de la reforma se llevará aproximadamente de dos a tres años, con una inversión estimada en $ 30millones por concepto de gastos de emisión de nueva moneda y campañas de difusión(3) .

La experiencia de este tipo de reforma en América Latina ha tenido resultados palpables en aquellos países que han aplicado tales medidas, como Brasil, Bolivia, México y Ecuador, por los profundos cambios que en materia fiscal, monetaria y cambiaria, se han implementado. Para aplicar una reforma monetaria en Venezuela, es necesario contar, en primer lugar, con el compromiso del Gobierno Nacional e involucrar a distintas instituciones financieras (incluyendo el BCV) y sector privado, para así motorizar el logro de esta decisión.

Por último, es importante subrayar que cuando se aplique la reforma monetaria, se demostrará la voluntad política y económica de todos los actores de Venezuela, así como de la consecución de un objetivo común. De tales factores dependerá en gran parte el éxito o fracaso de la economía venezolana en un futuro cercano, por cuanto "la reforma monetaria es una oportunidad para aplicar una estrategia integral de estabilización macroeconómica(4) ", tal y como lo ha señalado Maza Zavala.

 

(1) http://davinci.tach.ula.ve (Cuadernos BCV serie didáctica # 1 Noviembre 1999.)
(2)
Descifrado.com 10/07/06
(3)
RNV Maza Zavala
(4)
Descifrado.com 10/07/06

Econ. Alberto Herrera B.
Dirección de Análisis e Información de Venamcham

 

Fuentes:
Radio Nacional de Venezuela. www.rnv.gob.ve
El Universal.
El Nacional.
Banco Central de Venezuela. www.bcv.org.ve
http://davinci.tach.ula.ve (Cuadernos BCV. Serie didáctica #1. El Dinero. Noviembre 1999)
Descifrado.com

< Regresar