El futuro inmobiliario

2006 se presenta como un año de gran bonanza económica para el país debido a los altos precios del petróleo, los cuales generarán un aumento en el gasto público. A este aspecto se le añade el hecho de estar en un año electoral, lo que sin duda alguna tendrá una incidencia muy positiva para el sector construcción.

La construcción es el sector más importante de la economía para promover empleo de manera rápida y eficaz. Se calcula que por cada 1.000 millones de dólares que se invierten en construcción se generan 108.000 empleos directos e indirectos.

En el campo del sector de oficinas el inventario ha mermado considerablemente y no hay suficientes nuevas construcciones para atender la alta demanda, lo cual esta generando un aumento en los precios tanto de venta como de arrendamiento. Debido a la escasa oferta, se observa que edificaciones industriales en el área metropolitana se están adecuando como oficinas y en tal sentido, hay que aprovechar la demanda que se está produciendo este año.

Las propiedades industriales también han visto crecer su demanda por los nuevos proyectos industriales gubernamentales. Se estima que la oferta se incrementará por planes diferidos y temor a expropiaciones de plantas inactivas. La demanda será directamente proporcional a la recuperación vial y a la puesta en marcha del plan ferroviario.

La vivienda propia por su parte, sigue siendo el bien mas preciado por el venezolano por la seguridad y estabilidad que busca para su familia, a la vez que la percibe como una inversión segura. Según la Cámara Venezolana de la Construcción, se requieren 1.680.000 viviendas nuevas con inversiones en el orden de 1.800 millones de dólares este año.

En este campo se presentan los mayores retos para el constructor, deben competir en base a diferenciación, precios y enfoque en nichos de mercado. En la nueva economía los compradores deciden lo que quieren comprar…

Hay grandes oportunidades: alta liquidez, condiciones favorables de financiamiento hacen posible nuevos negocios, gran demanda insatisfecha. Pero también hay amenazas: incertidumbre política, intervención del estado en la industria, inseguridad jurídica, riesgos sobre la propiedad privada, fiscalizaciones continuas y el anuncio de una posible regulación de precios de venta de los inmuebles destinados a vivienda.

Por todo lo antes expuesto se impone una creatividad sin limites en función de la capacidad de riesgo que cada quien este dispuesto a tomar…..

USTED DECIDE!

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