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Los comentarios emitidos en este reporte no necesariamente forman parte de la posición institucional de VenAmCham
Actualmente el consumo vive su momento estelar en la economía. Sin duda alguna, muchas de las empresas, en especial las de consumo masivo, se están beneficiando de este repunte en los niveles de consumo gracias a los incrementos en la demanda, generados por un poder adquisitivo más flexible, de un consumidor con mayor propensión al gasto, y que traslada sus preferencias hacia productos de mayor costo, volumen e incluso sofisticación.
Producto de este incremento en la demanda, las empresas enfrentan la disyuntiva de abastecer el mercado e incrementar sus niveles de rentabilidad y, por otra parte, adaptar esta capacidad de oferta a los niveles de capacidad instalada de la producción, que en muchas de ellas está siendo utilizada al máximo. Sin embargo, la inversión, que debería ser utilizada para realizar este ajuste de los niveles productivos, está en progresivo retroceso al pasar de US $ 589'615'592.18 registrados en el primer semestre del 2005 a US $ 50'967'526.34 acumulados en el primer semestre del 2006, según datos suministrados por la Superintendencia de Inversiones Extranjeras (SIEX).
Los resultados de la inversión extranjera directa contrastan con los del PIB, anunciados para el primer semestre del año 2006 por el Banco Central de Venezuela (BCV). ¿Cómo realizar la lectura de este fenómeno frente a los resultados de crecimiento del PIB en 9.6% tomando como referencia la comparación con el mismo período del año anterior?.
La expansión del gasto como instrumento de política fiscal para generar crecimiento en la economía puede "arrojar luces" sobre la lectura del fenómeno. Podemos crecer a expensas del gasto fiscal, lo preocupante es que ante la ausencia de cifras significativas en la inversión, y la tradicional dependencia de la renta petrolera para mantener estos niveles de gasto en la economía, se producen sucesivos incrementos en la demanda de dinero como consecuencia del aumento del valor medio de las transacciones. A este análisis podemos agregar un incremento en la variación del IPC de 2.4% para Julio 2006, que conduce a mayor gasto por parte de los agentes particulares y empresas al adquirir la misma cantidad de bienes y servicios; y un promedio de tasas activas manejadas entre el 14%-15% anual y pasivas entre 10%-10.5% anual en lo que va del año, que propician las condiciones para el crédito al consumo en el corto plazo. El resultado final de este proceso es el alarmante crecimiento de la liquidez, que podemos apreciar en el siguiente gráfico, a través de la evolución de M2 (2):

A pesar de los mecanismos de absorción implementados por el BCV, de continuar la tendencia al alza que desde el punto de inflexión del año 2001 se observa en el presente gráfico, a largo plazo se presentarían presiones inflacionarias, que como consecuencia conducirían a una disminución del poder adquisitivo de la moneda, depreciando su valor. En la actualidad contamos con un control cambiario y diversas regulaciones en los precios que amortiguan el efecto a corto plazo, ¿pero hasta qué punto podrá sostenerse este esquema, y a qué costo?.
Pareciera que ante los esfuerzos del BCV por absorber los niveles de liquidez, asumiendo un incremento considerable en los costos de la política monetaria, y con la llegada de la época electoral, la expansión del gasto cobrará vigor como fórmula de crecimiento, y la "ilusión monetaria" generada por los altos niveles de liquidez que incrementa el ingreso de los particulares, continuará incentivando la propensión al gasto, para así fortalecer el consumo.
¿Se hallará la respuesta a la sostenibilidad en la volatilidad de los precios petroleros?.
(1) Tomado de la definición del BCV: Ilusión Monetaria: Las personas tienen ilusión monetaria si su comportamiento se altera cuando hay un cambio proporcional en los precios, rentas monetarias y los activos y pasivos medidos en términos monetarios sin tomar en cuenta el nivel de precios. (www.bcv.org.ve).
Nos hemos permitido adaptar esta definición al presente contexto con la finalidad de establecer la comparación entre el efecto del incremento en los patrones de consumo y los actuales niveles de liquidez.
(2) Liquidez monetaria: Agregado de dinero formado por monedas, billetes, depósitos a la vista, de ahorro y a plazo. Generalmente se le identifica con la sigla M2. (www.bcv.org.ve).
Econ. Irana Rodríguez Subero
Dirección de Análisis e Información
Fuentes Consultadas:
Banco Central de Venezuela (BCV)
Superintendencia de Inversiones Extranjeras (SIEX)
Referencias Bibliográficas:
Krugman, Paul y Maurice Obstfeld.(1999). Economía Internacional, Teoría y Política. Mc Graw Hill (4 ta edición). España. <
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