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Banca Comunitaria: una alternativa para la
población más necesitada

Las iniciativas de Responsabilidad Socialde Banesco, no se han centrado únicamente en establecer compromisos de apoyo económico y personal a instituciones con fines sociales. Actualmente, también han orientado sus esfuerzos en dar a conocer la llamada Banca Comunitaria, cuyo foco de atención es la población más necesitada. “En ése programa hemos depositado toda nuestra confianza porque estamos seguros de su éxito. Los resultados preliminares nos han dado la razón: las personas de bajos recursos están dispuestas a establecer relaciones con la banca si se le ofrecen los productos adecuados a su entorno”, asegura Juan Carlos Escotet, presidente de Banesco.

Por otra parte, Escotet resalta que el hecho de que posean un nuevo norte en el área de RSE no significa que hayan olvidado la importancia de establecer alianzas con organizaciones de reconocida trayectoria –a las que llaman socios sociales- y que tienen como pilares dos temas claves en la lucha contra la pobreza, es decir, la educación y la salud. “De la mano de Fe y Alegría o del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles, hemos podido vivir la teoría de Prahalad –profesor de administración de la Universidad de Michigan, cuyos trabajos hacen énfasis en la importancia de dejarde pensar en los pobres como víctimas-. Tal como lo señala él,con su fórmula de co-creación, para resolver la pobreza es necesario construir el diálogo entre las partes involucradas”, asegura. Además, explica el presidente de Banesco, que ellos han realizado proyectos con resultados de impacto significativo en ésos sectores y desean continuar haciéndolo con el apoyo de sus clientes, proveedores y colaboradores.

Proyectos e impacto
La estrategia de Banesco, en cuanto a sus programas de Responsabilidad Social, ha sido la de dar a conocer públicamente sus trabajos. “Desde un principio apostamos por ser muy comunicativos en el tema, con el ánimo de realizar una ejercicio transparente, de darle cuentas al país de nuestro doble desempeño: como empresarios, generadores de empleo y actores de la economía, y, como venezolanos preocupados y comprometidos con la realidad de nuestra nación”, explica Juan Carlos Escotet.

Por otra parte, el Comité de Responsabilidad Social de la institución financiera, se encargó de realizar un Manual de Procedimientos, en donde se establecen los requisitos que deben tener los proyectos para ser incorporados al programa de RSE. Los puntos principales son: impacto medible en la población, evaluación previa y posterior del proyecto,y verificación del destino de los recursos.

En relación con el impacto que tienen estas actividades en la sociedad, Juan Carlos Escotet, señala: “Las encuestas que tenemos nos indican que el público comprende el concepto, pues es un valor que está muy relacionado con la cultura del venezolano, con la solidaridad, con la preocupación por el amigo y con la responsabilidad por la familia”. La máxima autoridad de Banesco, comenta que al analizar los problemas que las empresas de países en vías de desarrollo deben resolver para cumplir con indicadores de RSE que le exigen los mercados internacionales, se encuentran temas de derechos humanos básicos, mientras que en Venezuela –a su juicio- hay más ventajas en ese aspecto porque existe una cultura de emprendimiento deslastrada de prejuicios.

La microfinanciación como herramienta

El tema de la microfinanciación, ha tomado más espacio dentro de las discusiones mundiales, a raíz de la entrega del Premio Nóbel de la Paz 2006, al economista Mohamed Yunus. Al respecto, Juan Carlos Escotet, señala: “Estamos completamente de acuerdo con el planteamiento sobre el papel de las microfinanzas en el desarrollo de las personas y, en consecuencia, de países como el nuestro. Hemos estudiado los avances del Grameen Bank en Bangladesh, así como otras experiencias que se han multiplicado en distintos países”. Escotet, recuerda que en la Organización de Naciones Unidas, se declaró el 2005 como el Año Internacional del Microcrédito y que, en la próxima Cumbre Global del Microcrédito, se espera que establezcan como meta para el 2015 sacar de la pobreza a 100 millones de personas que tienen ingresos diarios por debajo de un dólar.

En el caso de Venezuela, así como en el resto de América Latina, la práctica de la microfinanciación va creciendo lentamente, al mismo tiempo que va consolidando pequeños logros. “Estos primeros pasos, aunados a las experiencias exitosas en otras latitudes, nos llevan a creer en las microfinanzas como una alternativa viable para contrarrestar la pobreza y la exclusión, sobre todo en el contexto económico en el que nos encontramos actualmente en el país, donde una gran parte de la población se encuentra trabajando en el sector informal y no está bancarizada”, explica Escotet, quien a su vez aclara que Banesco ha impulsado el microcrédito. “Al cierre de septiembre de 2006 nuestra cartera de microcréditos se ubicaba en Bs. 285,1 millardos un incremento de 140,1% con respecto al mismo mes del año pasado. Esto nos ha llevado a aumentar nuestra participación de mercado en este rubro en 3,4 puntos porcentuales para ubicarla en 13,3%”, puntualiza.

Por otra parte, en el marco del proceso de bancarización de los estratos más populares, Banesco realizó –el pasado mes de agosto- el lanzamiento de las primeras cuatroagencias enmarcadas dentro de los sectores correspondientes a la “Banca Comunitaria”, ubicadas en áreas populares: La Vega, Petare, Catia y La Isabélica (Valencia). “La idea es ofrecer a los más necesitados la oportunidad de obtener el financiamiento necesario para llevar adelante sus planes de negocio, sin tener que recurrir a prestamistas que les cobran altísimos intereses. Además, los habitantes de la zona tendrán la oportunidad de entrar al sistema financiero abriendo una cuenta de ahorro con unos requisitos mínimos, permitiéndoles al mismo tiempo la utilización de una tarjeta de débito -para evitar el uso de efectivo- y hasta el manejo de su cuenta vía Internet”, expresa Juan Carlos Escotet. Adicionalmente, comenta que la estrategia se basa en contratar a personas residentes en el lugar, quienes previamente han sido entrenadas. Ellas son las encargadas de prestarles servicio a los interesados y de establecer alianzas estratégicas con los comerciantes de los alrededores.

Ventajas sociales

Juan Carlos Escotet, reflexiona acerca de los beneficios que tiene el desarrollo de programas de RSE. “Para nosotros es importante saber que estamos ocupados en los temas que nos interesan a todos, como ciudadanos y empresarios responsables. Internamente, estamos convencidos que este tipo de experiencias generan lealtad; a la vez que se disminuyen los conflictos ya que los empleados reciben remuneraciones justas, un trato respetuoso y laboran en un ambiente laboral adecuado. Se trata de ventajas no contractuales que sin dudan se traducen en un mejor desempeño de la empresa como negocio”, explica.Cree además que, el contacto de los trabajadores con la comunidad, les da un conocimiento más amplio de la sociedad, lo cual se traduce en la creación de productos y servicios acorde con las necesidades de la población, eso les genera mayores probabilidades de éxito.

En cuanto a la visión que tiene la comunidad de la empresa, expresa que: “En la sociedad actual, donde la opinión pública tiene conciencia de su poder, las empresas que no se ganan el respeto de la sociedad donde trabajan carecen de una especie de “licencia para operar”. Y no me refiero al cumplimiento de las leyes, sino más bien a una especie de “pasaporte” moral que cada día alcanza categorías de legitimidad y obligatoriedad para competir y sobrevivir en el mercado”, puntualiza.

Tendencia de la inversión social en Venezuela.

Escotet hace énfasis en que el tema de la Responsabilidad Social Empresarial, no es nuevo en Venezuela. A su juicio, uno de los pioneros en esta materia, fue Don Eugenio Mendoza quien, en 1942, manifestó su apoyo a la Fundación del Hospital Ortopédico Infantil.“Otros empresarios han mostrado su compromiso, no sólo invirtiendo recursos en la creación y mantenimiento de compañías que generan riqueza y producen empleos, sino apadrinando distintas iniciativas que ayudan a los sectores de menores recursos”, comenta.

En relación con su la proyección de estas actividades en el tiempo, reflexiona: “Creemos que es necesario superar la etapa de la filantropía que significa una aproximación al tema de la RSE y, con la intención de garantizar la continuidad a largo plazo, hay que tratar de que el programa de Responsabilidad Social Empresarial esté en concordancia con el negocio que la empresa realiza”, puntualiza. Como ejemplo, refiere el caso de Banesco y su proyecto de Banca Comunitaria, que está enfocado en las clases más pobres. “Él nos permite llevar adelante la tarea de bancarizar a la gente de menores recursos, al mismo tiempo que les prestamos un servicio que le saca de las garras de los prestamistas y usureros”, aclara Escotet. Adicionalmente, cree que también es importante el establecimiento de redes de alianzas entre las empresas y las organizaciones sociales, porque se generan sinergias y contribuyena que las iniciativas perduren.




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